Uno más: Que regrese a casa

“Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.” - Lucas 14:23
1. La verdadera riqueza: una vida restaurada
Una persona que regresa a Dios no es simplemente alguien que vuelve a ocupar una silla en la congregación. Es una vida recuperada.
El Padre no considera desperdicio el tiempo invertido en buscar a uno que se fue. Para Él, uno vale la pena.
La parábola del hijo pródigo lo muestra claramente:
El hermano mayor veía un problema.
El Padre veía un hijo.
El hermano mayor veía el pasado.
El Padre veía la restauración.
El hermano mayor pensaba en lo que había perdido.
El Padre celebraba lo que había recuperado.
La riqueza del Reino son las personas.
“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.”— Lucas 15:24
2. La honra se demuestra buscando al que falta
Honrar a Dios no consiste solamente en cantar, servir o dar. También significa tener el corazón que Él tiene por las personas.
No podemos decir que honramos al Padre mientras somos indiferentes con sus hijos.
El hermano mayor estaba dentro de la casa, pero su corazón estaba lejos del Padre.
Ese es uno de los peligros de la iglesia: estar cerca físicamente y lejos emocionalmente del corazón de Dios.
Una iglesia saludable no solamente celebra a los que llegan.
También sale a buscar a los que se fueron.
3. La vida está en volver al Padre
Muchos se alejaron buscando algo que pensaban que les daría felicidad.
Pero llega un momento en que, como el hijo pródigo:
“Volviendo en sí…” — Lucas 15:17
Se dan cuenta de que aquello que buscaban no podía satisfacerlos.
Y cuando alguien vuelve en sí, necesita encontrar algo muy importante: una casa donde pueda regresar.
No necesita primero un interrogatorio. No necesita que le recordemos todos sus errores. No necesita que le digamos: “Te lo dije.”
Necesita encontrar el corazón del Padre.
4. “Uno más” es una decisión
La pregunta no es: “¿Cuántas personas tenemos en la iglesia?”
La pregunta es: “¿A quién todavía estamos buscando?”
Por eso el desafío puede ser muy sencillo:
Identifica → Ora → Visualiza → Contacta → Invita → Acompaña
No se trata solamente de invitar a alguien a un culto.
Se trata de decir:
“No me he olvidado de ti.”“Estoy orando por ti.”“Hay un lugar para ti.”“Quiero caminar contigo.”
El desafío
Cada persona debe pensar en “uno más”.
Una persona que:
se alejó de Dios,
dejó de congregarse,
está pasando por una crisis,
necesita reconciliarse con el Padre,
o simplemente necesita experimentar nuevamente el amor de una familia.
Ponle nombre.
Ora por esa persona.
Búscala.
Llámala.
Invítala a tu casa.
Y cuando regrese, no la recibas como un extraño: recíbela como familia.
“La indiferencia pregunta: ‘¿Dónde está?’; el corazón del Padre pregunta: ‘¿Dónde puedo encontrarlo?’”
Uno más es una expresión del corazón del Padre que no se resigna a perder a sus hijos.
Y cuando recuperamos a uno, hay riquezas, hay honra y hay vida.

Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

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