Muévete no pases de largo
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Texto base: Lucas 10:25-37 — El Buen Samaritano
La iglesia no fue llamada solamente a reunirse para recibir; fue llamada a salir para rescatar.
El sacerdote vio al hombre herido. El levita también lo vio. Pero ninguno se detuvo.
El problema no era que no vieran la necesidad. El problema era que decidieron no involucrarse.
Hay una pregunta que debemos hacernos:
¿Cuántas personas heridas hemos visto pasar frente a nosotros sin detenernos?
1. Para rescatar hay que salir de la comodidad
El sacerdote y el levita tenían razones para continuar su camino.
El samaritano también tenía planes.
Pero decidió detenerse.
Rescatar implica:
cambiar nuestros planes;
invertir tiempo;
gastar recursos;
escuchar;
acompañar;
ensuciarnos las manos;
involucrarnos en problemas.
La compasión verdadera siempre tiene un costo.
Podemos decir: "Estoy orando por ti", y eso es bueno.
Pero algunas veces Dios nos está diciendo:
"No solamente ores por él. Ve por él."
2. Hay personas que están gritando sin hacer ruido
Hay personas que llegan a la iglesia, sonríen, cantan, levantan las manos y dicen:
"Estoy bien."
Pero por dentro están debajo de los escombros.
Hay matrimonios debajo de los escombros. Hay jóvenes debajo de los escombros. Hay
padres cansados debajo de los escombros. Hay personas luchando con soledad, ansiedad, depresión, culpa o fracaso.
No todos los gritos se escuchan con los oídos.
Por eso necesitamos aprender a estar en silencio delante de Dios.
Porque cuando dejamos de hacer ruido, comenzamos a escuchar.
"Señor, dame sensibilidad para escuchar lo que otros no están diciendo."
3. No basta con ver; hay que acercarse
Lucas dice que el samaritano "fue movido a misericordia".
No solamente sintió algo.
Hizo algo.
Se acercó. Vendó sus heridas. Derramó aceite y vino. Lo puso sobre su cabalgadura. Lo llevó al mesón. Pagó por él.
La compasión siempre termina convirtiéndose en acción.
Podemos tener una iglesia llena de buenas intenciones, pero Dios está buscando una iglesia que diga:
"Yo voy."
Porque hay personas que necesitan que alguien se acerque.
No necesitan solamente un versículo de WhatsApp.
Necesitan una llamada.
Una visita.
Una comida.
Una conversación.
Un abrazo.
Alguien que los acompañe a buscar ayuda.
Alguien que les diga:
"No estás solo. Vamos a salir de esto juntos."
4. La iglesia debe convertirse en un mesón
El samaritano llevó al hombre herido a un mesón.
Y podemos utilizarlo como una imagen de lo que debe ser la iglesia.
La iglesia debe ser un lugar donde las personas:
Son ganadas → son consolidadas → son discipuladas → son restauradas → son enviadas.
Pero hay algo todavía más poderoso:
El que ayer fue rescatado, mañana puede convertirse en rescatador.
El hombre que llegó herido puede terminar ayudando a otros heridos.
La persona que recibió una oportunidad puede convertirse en alguien que ofrece oportunidades.
El que fue levantado puede levantar a otro.
Ese es el ciclo de vida de una iglesia saludable.
5. Rescatar también requiere generosidad
Aquí entra Marcos 12:41-44.
La viuda pobre no dio mucho en cantidad, pero dio todo lo que tenía.
Jesús estaba mirando algo que los demás no podían ver:
el corazón detrás de la ofrenda.
Esto nos enseña que el rescate también necesita recursos.
Hay personas que necesitan tiempo.
Hay personas que necesitan alimento.
Hay personas que necesitan transporte.
Hay familias que necesitan apoyo.
Hay ministerios que necesitan recursos para alcanzar personas.
Y la pregunta no es solamente:
"¿Cuánto tengo?"
Sino:
"¿Qué puedo poner en las manos de Dios para que alguien sea rescatado?"
La generosidad deja de ser simplemente dar dinero y se convierte en participar en el rescate.
6. El gran llamado
Imagina la escena:
Un hombre golpeado. Abandonado. Sin fuerzas. Sin esperanza.
Y pasan dos hombres religiosos.
Lo ven.
Pero siguen caminando.
Después aparece un samaritano.
Y se detiene.
La diferencia entre ellos no fue que unos tenían religión y otro no.
La diferencia fue que uno permitió que el dolor de otro interrumpiera su camino.
Y ahí está el llamado para la iglesia:
Que nunca estemos tan ocupados con nuestras actividades que dejemos de ver a las personas que Dios puso en nuestro camino.
Porque quizá Dios no solamente te puso en esa familia para que tengas una familia.
Quizá te puso ahí para rescatar tu casa.
Quizá no solamente te dio ese trabajo para que recibas un salario.
Quizá te puso ahí para rescatar a alguien que está sufriendo.
Quizá no solamente te permitió conocer a esa persona.
Quizá te permitió conocerla porque Dios quiere usar tu vida para acercarla a Él.
"La iglesia no puede limitarse a esperar que los heridos entren por nuestras puertas. Tenemos que salir a buscarlos."

Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

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