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Muévete al arrepentimiento 2.0

  • hace 18 horas
  • 3 min de lectura

Muchos creen que el arrepentimiento es solo para el inconverso. Pero uno de los mayores peligros de la vida cristiana es permanecer años en la iglesia y dejar de ver nuestro propio corazón.


Con el tiempo aprendemos a servir, cantar, predicar y orar… pero también podemos desarrollar velos espirituales: capas que cubren nuestros ojos para no reconocer nuestros errores mientras detectamos con facilidad los de los demás.


La pregunta no es: “¿Tengo pecado?”

La pregunta es: “¿Qué ya no puedo ver de mí mismo?”


“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” - Salmo 139:23–24

1. Abraham: el velo de las relaciones que nos alejan de Dios


Dios llamó a Abraham a salir, pero él llevó consigo a Lot. Lot no era un hombre perverso al principio; era familia. Sin embargo, una relación aparentemente legítima terminó produciendo conflictos, distracción y dolor.


El velo

  • “No es tan malo.”

  • “Es mi familia.”

  • “Es mi amigo.”

  • “Yo puedo manejarlo.”


Abraham no perdió el llamado de Dios, pero sí retrasó procesos por no soltar lo que Dios le pidió dejar.


Hay relaciones, sociedades, amistades, conversaciones y ambientes que no te hacen pecar inmediatamente, pero sí enfrían tu pasión por Dios.


Pregunta: ¿Qué persona o vínculo mantienes aunque sabes que te aleja espiritualmente?


Verdad: A veces el arrepentimiento no es llorar; es soltar.


2. Sansón: el velo de la permisividad


Sansón sabía que era apartado para Dios. Su problema no comenzó con Dalila; comenzó mucho antes, cuando normalizó pequeñas desobediencias.

  • Tocó lo inmundo.

  • Jugó con la tentación.

  • Coqueteó con el pecado.

  • Pensó: “Dios sigue conmigo.”


Lo más trágico está en Jueces 16:20: “Y él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.”


El velo

La falsa seguridad espiritual:

  • “Yo sirvo.”

  • “Yo predico.”

  • “Yo conozco la Biblia.”

  • “Dios entiende mi debilidad.”


El pecado rara vez destruye de golpe; primero se vuelve costumbre.

Lo que hoy llamas “pequeño” mañana puede gobernar tu vida.


Pregunta: ¿Qué has dejado entrar repetidamente pensando que no tendrá consecuencias?


Verdad: La gracia de Dios perdona al arrepentido, pero no convierte la desobediencia en algo inofensivo.


3. Pedro: el velo de la autosuficiencia


Pedro amaba a Jesús, pero confiaba demasiado en sí mismo.

“Aunque todos te abandonen, yo no.”

Horas después negó al Señor tres veces.


El velo

  • “Yo nunca haría eso.”

  • “Yo soy fuerte.”

  • “Yo puedo resistir.”

  • “Yo no necesito ayuda.”


Pedro cayó no por falta de amor, sino por exceso de confianza.


La persona más peligrosa no es la que reconoce su debilidad, sino la que cree no necesitar vigilancia espiritual.


Pregunta: ¿En qué área te sientes tan fuerte que ya no oras por ella?


Verdad: La autosuficiencia es orgullo disfrazado de madurez.


El problema de los velos


Los velos espirituales producen tres síntomas:

  1. Me molesta más el pecado ajeno que el mío.

  2. Justifico lo que Dios ya señaló.

  3. Dejo de permitir que Dios me confronte.


Una iglesia puede tener actividad sin tener quebrantamiento.


Conclusión


Abraham tuvo que soltar.Sansón tuvo que dejar de jugar.Pedro tuvo que quebrarse.

Tres hombres distintos, un mismo llamado: arrepentirse.


“Muévete al arrepentimiento 2.0” significa pasar de una fe automática a una fe examinada; de señalar a otros a permitir que Dios señale mi corazón.


Hoy el Espíritu Santo no vino solo a consolarnos; vino a quitar velos.



Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

 
 
 

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