Milagros tu harás: Di la palabra
- 4 may
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Hay momentos en la vida donde sentimos que nada cambia. Oramos, esperamos, intentamos… pero las circunstancias parecen más fuertes que nuestra fe.
Sin embargo, Jesús nos enseña algo profundo: el milagro no comienza cuando vemos… comienza cuando creemos, hablamos y obedecemos Su Palabra.
Di la palabra - El poder de la autoridad
En Lucas 7:2-10, un centurión romano entendió algo que muchos hoy aún no comprenden: la autoridad de Jesús no depende de la cercanía, sino de Su Palabra.
Él dijo: “Solo di la palabra…”
No pidió señales, no pidió pruebas… solo una palabra.
La Palabra de Dios no está limitada por el tiempo, la distancia ni las circunstancias.
Cuando Dios habla, algo se mueve, aunque no lo veas inmediatamente.
Hoy necesitas creer que una sola palabra de Dios es suficiente para cambiar tu historia.
Obedece la palabra - Ahí comienza el milagro
Pedro era un pescador experimentado. Sabía que no era buen momento para pescar. Pero cuando Jesús le dijo que echara la red, respondió: “Mas en tu palabra…”
Y ahí ocurrió el milagro.
No fue su experiencia lo que produjo el resultado… fue su obediencia.
La fe verdadera no discute con Dios, actúa.
Hay milagros que no has visto porque aún no has obedecido completamente.
Escucha y medita - Lo muerto puede resucitar
Cuando Jesús llegó ante Lázaro, la situación ya “olía a muerte”. Pero Él habló… y lo muerto respondió.
La voz de Dios tiene poder para entrar en lo imposible.
Lo que tú diste por perdido, Dios aún puede restaurarlo.
Pero necesitas decidir: ¿Vas a escuchar la circunstancia o la voz de Dios?
La mente que se llena de la Palabra, comienza a ver vida donde antes había muerte.
Responde con fe - Define tu milagro
Jesús le preguntó a Bartimeo: “¿Qué quieres que haga por ti?”
Parece obvio… pero no lo es.
Dios quiere que tengas claridad.
La fe no es confusión, es dirección.
Muchos no reciben porque no saben qué pedir.
Hoy define tu milagro. Visualízalo. Créelo. Decláralo.
Testifica - Tu historia tiene poder
La mujer con flujo de sangre fue sanada cuando tocó a Jesús… pero su milagro se completó cuando habló.
El testimonio afirma tu fe
Y activa la fe de otros
Lo que Dios hizo en ti no es solo para ti… es para liberar a alguien más.
No calles lo que Dios ha hecho.
Piensa como hijo - No como esclavo
Romanos 8 dice que no recibimos espíritu de esclavitud… sino de adopción.
El esclavo vive con miedo
El hijo vive con autoridad
Muchos oran como mendigos… cuando son herederos.
Tu identidad determina cómo hablas, cómo crees y cómo recibes.
Conclusión
Hay creyentes que:
Escuchan la Palabra… pero no la declaran
Creen… pero no obedecen
Esperan… pero no actúan
Y por eso viven estancados.
Pero hoy es un día diferente.
Hoy decides:
Hablar la Palabra
Obedecer la Palabra
Creer la Palabra
Vivir la Palabra
Y declaro:
“Señor, di la palabra… y mi milagro vendrá.”

Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

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