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La esencia de la intercesión

hace 33 minutos
4 min de lectura

Comprender que interceder no es solamente orar por las necesidades de otros, sino desarrollar un corazón compasivo, aprender a guardar la confianza y estar dispuestos a actuar para ser instrumentos de Dios.


1. ¿Quién ha orado por ti?


¿Recuerdas alguna ocasión en la que alguien oró por ti cuando estabas pasando por un momento difícil? ¿Qué significó para ti?


A veces, cuando atravesamos dificultades, necesitamos que alguien nos escuche, nos acompañe y ore por nosotros. Sin embargo, cuando vemos a otra persona sufrir, podemos estar tan ocupados con nuestros propios problemas que olvidamos detenernos y ayudar.


La intercesión comienza cuando dejamos de pensar solamente en nuestras necesidades y empezamos a llevar las necesidades de otros delante de Dios.


2. ¿Qué significa ponerse en la brecha?


Dios expresa que buscaba a alguien que se pusiera en la brecha para evitar la destrucción de la tierra.


En una muralla antigua, una brecha era una abertura vulnerable por la que podía entrar el enemigo. Alguien tenía que colocarse allí para defender y proteger.


Espiritualmente, interceder significa presentarnos delante de Dios en oración por otras personas, sus necesidades y sus circunstancias.


Pero hay algo importante: no somos quienes controlamos las decisiones de Dios. Intercedemos confiando en su justicia, misericordia y voluntad.


Ejemplo:

Imagina que un joven de la iglesia comienza a alejarse, se junta con malas compañías y deja de asistir. Algunos se limitan a criticarlo; otros dicen que ya no tiene remedio. El intercesor decide orar por él, acercarse con amor, escucharlo y ofrecerle apoyo.


La diferencia no está en que el intercesor ignore el problema, sino en que decide responder de una manera diferente.


3. Las tres marcas de un intercesor


A. Un intercesor tiene compasión

Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? - Génesis 18:23-25

Abraham se preocupa por lo que sucederá con Sodoma y se acerca a Dios para pedir misericordia.


Su actitud nos enseña que la necesidad de otros no debería dejarnos indiferentes.

Jesús también mostró compasión por las personas. No solamente vio multitudes; vio a personas necesitadas.


La compasión verdadera no termina en las palabras; nos mueve a actuar.


B. Un intercesor se identifica con la necesidad

Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos... - Génesis 18:26-33

Abraham continúa hablando con Dios y pide que considere a los justos que podrían encontrarse en la ciudad. No permanece indiferente ante lo que está por suceder.

Interceder es llevar delante de Dios aquello que nos preocupa, con fe, humildad y perseverancia.


La intercesión no es una oración de emergencia; puede convertirse en un estilo de vida.

Enseñanza: No necesitamos esperar a que una situación empeore para comenzar a orar.


C. Un intercesor es digno de confianza

El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo. - Proverbios 11:13

La Biblia destaca el valor de guardar la confidencia.


Cuando alguien nos comparte una lucha matrimonial, una dificultad familiar o una debilidad personal, tenemos una responsabilidad. No debemos convertir su dolor en un tema de conversación.


La confidencialidad no significa ocultar situaciones de abuso o peligro. En esos casos, debemos buscar ayuda responsable para proteger a quienes están en riesgo.


Una persona que intercede debe ser alguien a quien los demás puedan acercarse sin temor a ser expuestos.


¿Las personas encuentran en nosotros un lugar seguro para compartir sus luchas?


4. La intercesión también nos lleva a actuar


Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. - Mateo 5:13-16

Jesús nos llama a ser sal de la tierra y luz del mundo.


La sal influye en aquello con lo que entra en contacto, y la luz permite ver en medio de la oscuridad. De manera semejante, nuestra fe debe influir en nuestra familia, iglesia y comunidad.


No podemos orar por una familia en crisis y negarnos siempre a escucharla. No podemos pedir por las personas solitarias y nunca acercarnos a ellas. Tampoco podemos orar por nuestra ciudad y desentendernos de las necesidades que sí podemos atender.


Esto no significa que podamos resolver todos los problemas. Significa que podemos preguntarle a Dios qué parte nos corresponde hacer.


Tres ejemplos sencillos:

  • Orar por un matrimonio y ofrecerle acompañamiento respetuoso.

  • Orar por los jóvenes y dedicarles tiempo para escucharlos.

  • Orar por una persona necesitada y compartir con ella nuestros recursos cuando sea posible.


No siempre podemos hacer todo lo que una persona necesita, pero podemos hacer algo para demostrarle el amor de Dios.


Conclusión


Abraham nos deja un ejemplo de alguien que no fue indiferente ante la necesidad de otros. Su historia también nos recuerda la misericordia de Dios: Génesis 19:29 señala que Dios recordó a Abraham y sacó a Lot de en medio de la destrucción.


No debemos interpretar esto como una garantía de que todo ocurrirá exactamente como pedimos. Es una invitación a perseverar en oración y confiar en Dios incluso cuando no entendemos todas las circunstancias.


Hoy podemos preguntarnos: ¿estamos utilizando nuestro tiempo para hablar de los problemas de los demás o para orar por ellos? ¿Somos personas que critican desde lejos o que se acercan con amor?


Dios puede usar nuestras oraciones, nuestras palabras y nuestras acciones para llevar esperanza a quienes nos rodean.



Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

 
 
 

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