Grita: Las murallas caerán

No todas las murallas caen cuando las golpeamos; algunas caen cuando aprendemos a caminar en obediencia, permanecer en silencio y confiar en Dios hasta el momento señalado.
“Tu muralla no es más grande que el Dios que te dijo que la conquistarías.”
1. Primero identifica tu muralla
Jericó estaba cerrada. Nadie entraba y nadie salía.
Antes de conquistar la ciudad, Israel tuvo que reconocer que había algo delante de ellos que no podían atravesar por sus propias fuerzas.
Y nosotros también tenemos murallas.
No siempre son problemas visibles.
Puede ser:
una herida que nunca sanó;
falta de perdón;
miedo al fracaso;
inseguridad;
una relación destruida;
un pecado que escondemos;
una mentalidad de derrota;
años diciendo: “Yo soy así”;
algo que Dios ya nos pidió dejar, pero seguimos sosteniendo.
Aquí está el problema: No puedes conquistar una muralla que te niegas a reconocer.
Hay personas que llevan años orando:
“Señor, cambia mi vida.”
Pero Dios está señalando exactamente aquello que la persona no quiere tocar.
La conquista comienza cuando dejamos de esconder la muralla.
2. Dios te da la promesa antes de darte la victoria
Dios le dice a Josué:
“Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó…”
¡Es impresionante!
La muralla todavía estaba de pie.
Los habitantes seguían dentro.
Las puertas seguían cerradas.
Israel todavía no había marchado.
Pero Dios habló en pasado acerca de algo que todavía no había sucedido.
La fe no dice:
“Voy a creer cuando vea.”
La fe dice:
“Voy a caminar porque Dios habló, aunque todavía no vea.”
Hay momentos en los que Dios no te muestra cómo va a suceder.
3. No todo lo que Dios te manda hacer tiene sentido para ti
Josué recibe instrucciones extrañas:
marchar alrededor de la ciudad;
hacerlo durante varios días;
sacerdotes con trompetas;
el pueblo en silencio;
y finalmente un grito.
Humanamente hablando: ¿Cómo va a caer una muralla porque caminemos alrededor de ella?
Pero el milagro no dependía de que Israel entendiera el método.
Dependía de que obedeciera la instrucción.
La obediencia no necesita entenderlo todo para comenzar.
A veces queremos que Dios nos explique el capítulo 10 antes de obedecer el capítulo 1.
Pero Dios dice:
“Da el siguiente paso.”
4. Aprende el poder del silencio
Durante la marcha, Dios les ordenó guardar silencio.
¿Por qué?
Porque mientras estás caminando alrededor de una muralla que todavía está de pie, es muy fácil comenzar a hablar desde la frustración.
“Esto nunca va a cambiar.”
“Dios no me escucha.”
“¿Para qué estoy haciendo esto?”
“Ya lo intenté.”
“Seguro no va a funcionar.”
Y poco a poco... la boca comienza a destruir lo que la fe estaba construyendo.
Hay temporadas donde Dios no te pide que hables.
Te pide: “Camina.”
No necesitas anunciarle a todos tu problema.
No necesitas defenderte.
No necesitas responder cada crítica.
No necesitas quejarte de cada circunstancia.
A veces tu mayor acto de fe es seguir caminando en silencio.
5. No confundas silencion con inactividad
Israel estaba en silencio... pero estaba caminando.
Silencio no significa pasividad.
Hay personas que dicen:
“Estoy esperando en Dios.”
Pero no están haciendo nada.
Israel esperaba... marchando.
Esperar en Dios también puede significar:
seguir orando;
seguir sirviendo;
seguir trabajando;
seguir perdonando;
seguir obedeciendo;
seguir creyendo;
seguir haciendo lo correcto.
Aunque todavía no veas la muralla caer.
6. El arca tenía que estar en el centro
El arca del pacto, símbolo de la presencia de Dios, iba con ellos.
La conquista no era simplemente:
“Israel contra Jericó.”
Era:
“Dios está con Israel frente a Jericó.”
Y eso cambia completamente la perspectiva.
¿Qué está en el centro de tu vida?
¿Tu problema?
¿Tu trabajo?
¿Tu dinero?
¿Tu matrimonio?
¿Tus hijos?
¿Tu miedo?
¿Tu pasado?
¿Tu sueño?
Porque aquello que está en el centro termina gobernando todo lo demás.
Dios no quiere ser una parte de tu vida.Quiere ser el centro de tu vida.
7. Sigue marchando aunque no veas nada
Día 1:
La muralla sigue ahí.
Día 2:
La muralla sigue ahí.
Día 3:
La muralla sigue ahí.
Día 4...
sigue ahí.
Día 5...
sigue ahí.
Día 6...
sigue ahí.
Y probablemente alguien pudo pensar:
“Esto no está funcionando.”
Pero Dios nunca les dijo:
“Cuando veas grietas, sigue caminando.”
Les dijo: “Sigan marchando.”
Que no hayas visto el cambio todavía no significa que Dios no esté trabajando.
No abandones en el día seis algo que Dios te pidió hacer durante siete.
¿Cuál es tu Jericó?
Aquí cerraría haciendo que la congregación participe.
“Quiero que pienses por unos segundos en tu Jericó.”
No la de tu vecino.
No la de tu esposo.
No la de tu esposa.
No la de tus hijos.
La tuya.
¿Cuál es esa muralla?
Y después:
“Ahora recuerda algo: la muralla puede estar frente a ti, pero Dios también está frente a ti.”
La muralla puede parecer enorme.
Pero Dios ya habló.
Y si Dios habló... camina.
Si todavía no ves nada... camina.
Si estás cansado... camina.
Si otros no entienden... camina.
Si la muralla sigue intacta... camina.
Porque llegará el momento en que Dios diga: “Ahora grita.”
Y cuando el pueblo gritó... las murallas cayeron.
“No dejes de caminar porque todavía ves la muralla. Sigue caminando hasta que Dios te diga: ¡GRITA!”

Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

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