Cava zanjas en medio del desierto
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Todos atravesamos desiertos.
Hay temporadas donde parece que Dios guarda silencio, las fuerzas se terminan, los recursos no alcanzan y las respuestas no llegan. El problema no siempre es el desierto, sino cómo reaccionamos cuando estamos en él.
En 2 Reyes 3 encontramos a tres reyes (Joram, Josafat y el rey de Edom) que salen a la guerra contra Moab. Después de siete días de camino ocurre algo inesperado:
"No había agua para el ejército ni para las bestias."
No estaban perdiendo la batalla por falta de soldados, sino por falta de agua.
Muchas veces nosotros tampoco perdemos por falta de talento, sino porque nuestra vida espiritual se ha secado.
El desierto revela lo que hay en nuestro corazón
"¡Ah! Jehová ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab." - 2 Reyes 3:10
La primera reacción del rey Joram fue buscar un culpable.
No preguntó: "¿Qué debemos hacer?"
Preguntó implícitamente: "¿Quién tiene la culpa?"
Ese es el lenguaje de la víctima.
Mientras unos buscan culpables... Los hombres de fe buscan dirección.
Josafat respondió diferente.
"¿No hay aquí profeta de Jehová?" - 2 Reyes 3:11
En vez de desesperarse, buscó la voz de Dios.
Los desiertos revelan:
nuestra fe
nuestro carácter
nuestras prioridades
nuestra dependencia de Dios
Dios no envía el desierto para destruirnos.
Lo permite para formarnos.
Pregúntate: ¿Cómo reacciono normalmente cuando enfrento una crisis?
El milagro comienza cuando obedecemos
Eliseo llega y entrega una palabra sorprendente.
"Haced en este valle muchas zanjas." - 2 Reyes 3:11
Era una orden ilógica.
No había lluvia. No había nubes. No había viento. No había agua.
Y Dios dice: "Empiecen a cavar."
La fe verdadera trabaja antes de ver resultados.
Muchos esperan primero el milagro para obedecer.
Dios pide primero obediencia.
Después llega el milagro.
Las tres zanjas que Dios nos pude cavar
1. La zanja de la oración
La oración prepara el terreno para lo sobrenatural.
No podemos esperar una vida llena del Espíritu si nuestra vida de oración está vacía.
Jesús enseñó:
"Mas tú, cuando ores..." - Mateo 6:6
No dijo: "Si oras."
Dijo: "Cuando ores."
La oración debe ser un hábito.
No un último recurso.
Tener un tiempo diario con Dios.
Leer la Biblia.
Buscar a Dios antes de tomar decisiones.
Interceder por otros.
La bendición muchas veces llega donde primero hubo oración.
2. La zanja de las células
Las células son lugares donde Dios transforma vidas.
La iglesia crecía de casa en casa.
La iglesia no solamente se reunía en el templo.
También abrían sus hogares.
Cada casa abierta puede convertirse en un lugar donde una familia conoce a Cristo.
Cada líder está cavando una zanja.
Cada anfitrión está cavando una zanja.
Cada invitación es una palada más.
Abrir nuestro hogar.
Invitar personas.
Discipular nuevos creyentes.
Permanecer conectados.
3. La zanja del dar
El dar nunca ha sido una obligación pesada.
Es una expresión de confianza.
Decimos: "Dios sigue siendo mi proveedor."
"Honra a Jehová con tus bienes." - Proverbios 3:9
El dar rompe el egoísmo.
Rompe la avaricia.
Y demuestra que Dios ocupa el primer lugar.
No damos porque Dios necesite nuestro dinero.
Damos porque nuestro corazón necesita aprender a confiar.
Dios hace lo que nosotros no podemos hacer
Después de cavar... Dios hizo lo imposible.
"No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua." - 2 Reyes 3:17
Dios no necesitó lluvia.
No necesitó tormenta.
No necesitó explicaciones.
Simplemente llenó las zanjas.
Hay milagros que solamente caben en corazones preparados.
Si no hubieran cavado... No habría dónde recibir el agua.
La obediencia prepara el milagro
El agua llegó mientras ellos dormían.
No la produjeron.
No la fabricaron.
No la compraron.
Solo prepararon el lugar.
Eso es exactamente lo que hacemos cuando obedecemos.
Nosotros cavamos.
Dios llena.
Nosotros sembramos.
Dios da crecimiento.
Nosotros obedecemos.
Dios hace el milagro.
Conclusión
Quizá hoy tu vida parece un desierto.
Tal vez llevas tiempo esperando una respuesta.
Pero Dios sigue diciendo lo mismo:
"Haced en este valle muchas zanjas."
No esperes sentir algo para comenzar.
No esperes ver nubes para obedecer.
La fe no trabaja por evidencia.
La fe trabaja por la Palabra de Dios.
Toma la pala.
Cava la zanja de la oración. Cava la zanja de la célula. Cava la zanja de la generosidad.
Y deja que Dios haga lo que solo Él puede hacer.

Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

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