Alimentate bien
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Después de una de las mayores victorias espirituales de su vida, el profeta Elías cayó en una profunda crisis emocional. Había visto el poder de Dios descender sobre el monte Carmelo, pero poco tiempo después estaba huyendo, lleno de miedo, cansancio y deseos de morir.
Esto nos enseña que nadie está exento de atravesar momentos de agotamiento, desánimo o confusión. La clave no es negar nuestra vulnerabilidad, sino aprender a alimentarnos correctamente.
1. Somos seres tripartitos
"...todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo..." - 1 Tesalonicenses 5:23
Dios nos creó con tres dimensiones:
El espíritu
Es la parte que se conecta con Dios.
Recibe revelación.
Discierne la voluntad de Dios.
Es fortalecido por la presencia del Espíritu Santo.
El alma
Está compuesta por:
Mente
Emociones
Voluntad
Aquí se desarrollan nuestros pensamientos, sentimientos y decisiones.
El cuerpo
Es nuestra conexión con el mundo físico.
Necesita descanso.
Necesita alimentación.
Necesita cuidado.
Cuando el espíritu gobierna, el alma encuentra equilibrio y el cuerpo se somete al propósito de Dios.
Pero cuando el alma toma el control, las emociones gobiernan nuestras decisiones.
Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Elías.
2. Elías permitió que sus emociones dominaran
Después de escuchar la amenaza de Jezabel, Elías:
Tuvo miedo.
Huyó.
Se aisló.
Deseó morir.
Lo sorprendente es que las circunstancias no habían cambiado realmente.
Días antes había enfrentado a cientos de profetas falsos.
Había visto milagros extraordinarios.
Pero una amenaza fue suficiente para que el miedo ocupara el lugar de la fe.
Muchas veces no caemos por falta de poder espiritual.
Caemos porque estamos cansados, agotados emocionalmente o desconectados de nuestra fuente de alimento espiritual.
El enemigo busca atacar nuestra mente antes que cualquier otra área.
3. El aislamiento nunca es la solución
"...y se fue por el desierto un día de camino..." - 1 Reyes 19:4
Elías decidió alejarse de todos.
Ese fue uno de sus mayores errores.
Cuando una persona atraviesa:
Crisis emocional
Problemas matrimoniales
Frustraciones
Desánimo espiritual
La tendencia natural es encerrarse.
Sin embargo, el aislamiento amplifica los problemas.
El peligro del aislamiento
Cuando estamos solos:
Perdemos objetividad.
Escuchamos únicamente nuestra propia voz.
Magnificamos los problemas.
Nos volvemos vulnerables al engaño.
Dios diseñó la cobertura espiritual
Necesitamos:
Pastores.
Líderes.
Amigos de fe.
Familia espiritual.
Por eso son tan importantes las células y la comunión con otros creyentes.
4. Dios primero alimentó el cuerpo de Elías
Algo interesante es que Dios no comenzó reprendiendo a Elías.
Primero le permitió:
Dormir.
Descansar.
Comer.
El ángel le dijo:
"Levántate y come."
Hay personas que intentan resolver problemas espirituales ignorando su condición física.
Dios entiende que el cuerpo también necesita atención.
Un creyente agotado físicamente será más vulnerable emocional y espiritualmente.
El equilibrio es parte del diseño de Dios.
5. La comida que da fuerzas para el camino
"Fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches." - 1 Reyes 19:8
Aquella comida natural fue una figura profética de un alimento mucho más profundo: la
Palabra de Dios.
El Rhema de Dios
No basta con escuchar versículos ocasionalmente.
Necesitamos una palabra viva y personal de Dios para nuestra situación.
El Rhema:
Fortalece al cansado.
Levanta al desanimado.
Corrige al extraviado.
Da dirección al confundido.
Jesús declaró:
"No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." (Mateo 4:4)
La alimentación espiritual determina nuestra resistencia espiritual.
6. Dios habló al espíritu de Elías
Cuando Elías llegó al monte Horeb, Dios no estaba en:
El viento fuerte.
El terremoto.
El fuego.
Dios se manifestó mediante un silbo apacible y delicado.
Enseñanza
Cuando estamos saturados por emociones negativas, necesitamos aprender a escuchar nuevamente la voz de Dios.
La voz del alma produce:
Temor.
Ansiedad.
Confusión.
La voz del Espíritu produce:
Paz.
Dirección.
Esperanza.
Fe.
Conclusión
La crisis de Elías no fue causada por falta de poder espiritual.
Fue el resultado de descuidar áreas importantes de su vida.
Dios le enseñó tres principios fundamentales:
Descansa correctamente.
No te aísles.
Aliméntate de la Palabra de Dios.
Cuando nuestro espíritu es alimentado continuamente, nuestra alma encuentra estabilidad y nuestro cuerpo sirve al propósito de Dios.

Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.
