Alguien necesita tu oración

La intercesión no es solamente una actividad espiritual, es una responsabilidad de amor hacia los demás.
"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres". — 1 Timoteo 2:1
1. No permitas que tus propias preocupaciones te hagan indiferente
Uno de los mayores peligros de nuestra vida espiritual es acostumbrarnos tanto a nuestros propios problemas que dejamos de percibir los problemas de los demás.
Hay cinco obstáculos que pueden apagar nuestra sensibilidad espiritual:
La preocupación: Estamos tan concentrados en lo que nos falta que no vemos lo que otros están perdiendo.
El egoísmo: Pensamos primero en nuestras necesidades y después, si queda tiempo, en las de los demás.
El orgullo: Creemos que cada persona debe resolver sus propios problemas.
La independencia: Nos olvidamos de que Dios también quiere utilizarnos para responder las oraciones de alguien más.
La ocupación: Tenemos tiempo para muchas cosas, pero no para detenernos a orar por alguien.
En ocasiones recibes un mensaje de alguien que está pasando por una crisis. Lo lees, piensas que después responderás y continúas con tus actividades.
Quizá no tienes una solución para su problema, pero sí tienes algo que puedes hacer: presentarlo delante de Dios.
¿Estamos tan ocupados resolviendo nuestra propia vida que hemos dejado de acompañar espiritualmente la vida de otros?
2. Tu oración puede cambiar la historia de alguien más
La Biblia nos muestra personas que decidieron interceder y fueron instrumentos en las manos de Dios.
Personaje | Referencia | Enseñanza |
Abraham | Génesis 18:22-33; 19:29 | Intercedió por Sodoma y Dios recordó a Lot. |
Job | Job 42:10 | Oró por sus amigos y Dios restauró su condición. |
Daniel | Daniel 9:3-19 | Intercedió por su nación, confesando sus pecados. |
Mujer cananea | Mateo 15:21-28 | Perseveró por la liberación de su hija. |
Hay algo interesante en estos cuatro ejemplos:
Abraham oró por alguien de su familia.
Job oró por quienes lo habían lastimado.
Daniel oró por una nación.
La mujer cananea clamó por su hija.
La intercesión no tiene fronteras: podemos orar por nuestra familia, nuestros amigos, nuestros enemigos, nuestra iglesia y hasta por personas que no conocemos.
Una frase para enfatizar:
"Quizá no puedes estar presente en todas las batallas de las personas que amas, pero puedes llevarlas delante de Dios en oración".
3. Dios busca personas dispuestas a ponerse en la brecha
«Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra...». — Ezequiel 22:30
Este pasaje nos presenta una imagen poderosa: alguien que se coloca en medio de una situación para interceder.
Dios estaba buscando a alguien dispuesto a ponerse en la brecha.
No necesariamente buscaba a alguien famoso, poderoso o reconocido. Buscaba a alguien dispuesto.
Pensemos en esto:
¿Quién está orando por ese matrimonio que está a punto de destruirse?
¿Quién está orando por ese joven que está alejándose de Dios?
¿Quién está orando por esa familia que está atravesando dificultades?
¿Quién está orando por esa persona que sonríe delante de todos, pero llora cuando está sola?
A veces esperamos que Dios envíe a alguien, sin considerar que nosotros podemos ser esa persona.
No necesitas tener un micrófono para ser un instrumento de Dios. A veces tu ministerio más importante sucede cuando nadie te está viendo, de rodillas y orando por alguien más.
4. No subestimes el poder de una oración perseverante
La mujer cananea de Mateo 15:21-28 nos enseña algo extraordinario.
Su hija estaba gravemente atormentada. Ella se acercó a Jesús, clamó y no se rindió ante los obstáculos.
Su perseverancia nos deja una enseñanza: cuando alguien que amamos está atravesando una situación difícil, no debemos abandonar la intercesión.
Esto no significa que podemos exigirle a Dios un resultado específico o garantizar que cada oración será contestada como esperamos.
Significa que confiamos en su carácter, su poder y su voluntad, y perseveramos en buscarlo.
Quizá llevas meses orando por tu hijo, por tu esposa, por tus padres o por un amigo que todavía no conoce a Cristo.
No dejes de orar porque todavía no ves resultados.
No confundas el silencio con la ausencia de Dios.
Alguien necesita que ores por él
¿Cuántas veces Dios ha puesto una necesidad delante de nosotros y hemos decidido continuar como si nada estuviera pasando?
No podemos resolver todos los problemas, sanar todas las heridas ni responder a todas las necesidades. Pero sí podemos convertirnos en personas que interceden.
La iglesia no solamente necesita personas que canten, prediquen, enseñen o sirvan.
También necesita personas que oren por los demás.
"No sabes cuántas lágrimas puede secar Dios a través de una oración que tú decidiste hacer. No sabes cuántas vidas pueden ser alcanzadas cuando dejas de pensar solamente en tus necesidades y comienzas a interceder por las de otros»"
Esta semana, Dios no solamente quiere que ores por lo que necesitas. Quiere que ores por alguien que te necesita.
Porque mientras tú estás esperando que alguien ore por ti, quizá hay alguien esperando que tú ores por él.

Nuestra oración es que Dios te hable de manera personal y que encuentres la dicha de pasar tiempo en Su presencia cada día. Con mucho amor, Pastores Douglas y Marcia Vergara.

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